Biophilic Design:
Building in Sync with Nature
Biophilic design is often described as architecture that incorporates or imitates the natural environment. The word “Biophilia,” from the Greek for “love of life,” sets the stage. But for us, it goes far beyond a love of life—it touches on our deepest beliefs about what architecture can and should be. It’s about creating buildings that benefit human well-being while also respecting, preserving, and even nurturing the planet’s well-being.
1. Recognizing Nature’s Cycles
Living and designing in tropical zones constantly reminds us that nature is resilient, powerful, and always striving to regenerate. Forests recover, plants push through cracks, and the ground itself heals when given the chance.
For us, this means touching the earth as lightly as possible. Even during construction, we aim to let the soil and vegetation recover—as if no building had ever been there. This gentle approach allows architecture to be in sync with its natural surroundings. And in turn, it allows us to align human health with environmental health—because our well-being improves when we live in balance with the cycles of the natural world. Sustainability is not a separate goal; it is woven into this recognition of life’s resilience.
2. Connecting with Nature
Biophilic design is also about creating opportunities for direct, sensory connection with nature. This can happen in countless ways: a view framed by a window, the smell of wet grass, the feeling of rain on your skin.
We often design buildings that are intentionally spaced out across a property, so that moving from one space to another means walking outdoors. The boundaries between indoors and outdoors blur, and this simple act grounds us—literally—by reconnecting our bodies’ energy to that of the earth.
Natural textures and environments support healthy, restorative spaces. Studies show that direct contact with nature improves mental health, but beyond the data, it simply feels right. Spaces that open into the natural world give us a sense of belonging, calm, and vitality.
3. Protecting Nature Through Materials
Biophilic design also requires thinking about how we build. It’s not just about us experiencing nature, but about protecting it in return. This is why we prioritize natural, local materials whenever possible.
Using what grows around us not only reduces impact but also strengthens our connection to this place. These materials come with their own textures, scents, temperatures, and tactile qualities. When people inhabit these spaces, they are in constant contact with nature—even indoors.
We don’t try to disguise or “improve” these materials; we let them speak for themselves. Wood, especially plantation-grown species, is a favorite (and a must). It grows locally, cleans the air locally, and supports sustainable cycles right here in our region. Whenever possible, we use materials you could practically see from your own window, making architecture a true extension of its environment.
The real reason to be here is not the building itself, but the experience of being in nature. Designing in such a unique environment carries a deep responsibility. It demands humility. Nature is always more beautiful and more interesting than architecture—and our task is simply to create spaces that allow people to recognize and enjoy that truth.
Español/
Diseño Biofílico:
Construir en sintonía con la naturaleza
El diseño biofílico suele describirse como una arquitectura que incorpora o imita el entorno natural. La palabra “Biofilia”, que proviene del griego y significa “amor por la vida”, marca el punto de partida. Pero para nosotros, va mucho más allá de un simple amor por la vida: toca nuestras creencias más profundas sobre lo que la arquitectura puede y debe ser. Se trata de crear edificios que beneficien el bienestar humano y, al mismo tiempo, respeten, preserven e incluso nutran el bienestar del planeta.
1. Reconociendo los ciclos de la naturaleza
Vivir y diseñar en zonas tropicales nos recuerda constantemente que la naturaleza es resiliente, poderosa y siempre está tratando de regenerarse. Los bosques se recuperan, las plantas brotan en las grietas y la tierra misma sana cuando se le da la oportunidad.
Para nosotros, esto significa tocar la tierra con la mayor ligereza posible. Incluso durante la construcción, procuramos que el suelo y la vegetación se recuperen, como si nunca hubiera existido un edificio allí. Este enfoque cuidadoso permite que la arquitectura esté en sintonía con su entorno natural. Y, a su vez, nos permite alinear la salud humana con la salud ambiental—porque nuestro bienestar mejora cuando vivimos en equilibrio con los ciclos del mundo natural. La sostenibilidad no es un objetivo separado; está entretejida en este reconocimiento de la resiliencia de la vida.
2. Conectando con la naturaleza
El diseño biofílico también consiste en crear oportunidades para una conexión sensorial directa con la naturaleza. Esto puede suceder de muchas maneras: una vista enmarcada por una ventana, el olor del zacate mojado, la sensación de la lluvia en la piel.
A menudo diseñamos edificios que se distribuyen de manera intencional a lo largo de la propiedad, de modo que pasar de un espacio a otro implique caminar al aire libre. Los límites entre interior y exterior se desdibujan, y este simple gesto nos “pone los pies en la tierra”—literalmente—al reconectar la energía de nuestro cuerpo con la de la tierra.
Las texturas y los ambientes naturales favorecen espacios sanos y restaurativos. Los estudios demuestran que el contacto directo con la naturaleza mejora la salud mental, pero más allá de los datos, simplemente se siente bien. Los espacios que se abren hacia el entorno natural nos brindan un sentido de pertenencia, calma y vitalidad.
3. Protegiendo la naturaleza a través de los materiales
El diseño biofílico también implica reflexionar sobre cómo construimos. No se trata solo de que nosotros experimentemos la naturaleza, sino de protegerla a cambio. Por eso damos prioridad, siempre que es posible, a materiales naturales y locales.
Utilizar lo que crece a nuestro alrededor no solo reduce el impacto, sino que también fortalece nuestra conexión con este lugar. Estos materiales tienen sus propias texturas, aromas, temperaturas y cualidades táctiles. Cuando las personas habitan estos espacios, están en contacto constante con la naturaleza, incluso en interiores.
No intentamos disfrazar ni “mejorar” estos materiales; los dejamos hablar por sí mismos. La madera, especialmente la proveniente de plantaciones, es de nuestras favoritas (y obligatorias). Crece localmente, limpia el aire localmente y sostiene ciclos de sostenibilidad aquí mismo en nuestra región. Siempre que es posible, trabajamos con materiales que podrías ver prácticamente desde tu propia ventana, haciendo de la arquitectura una verdadera extensión de su entorno.
La verdadera razón para estar aquí no es el edificio en sí, sino la experiencia de estar en la naturaleza. Diseñar en un entorno tan único conlleva una gran responsabilidad. Exige humildad. La naturaleza siempre será más bella y más interesante que la arquitectura—y nuestra tarea es simplemente crear espacios que permitan a las personas reconocer y disfrutar esa verdad.